frío

podría acariciarte
el despecho  por la mañana y
entumecida congelarme de desencanto
cristalizantes melancolías
sumergidas en tu torrente de desengaño
desvainado en mi entraña
acicalado de dulzura envenenada
aniquilarme los deseos
bañados en espanto
al ver tu pálido rostro
sentir tus fríos labios
tu sangre estancada
tu palpitar apagado
tu voz ausente
impenetrable mirada distante