el único que
colorea mi rostro
hace hervir mi sangre
entre gorgojos
que aceleran mi palpitar
diluye y tartamudea
mi voz,
me enmudeces
mis manos entumedeces
revuelves mis entrañas
al ver tu tranquilo andar
silenciosas intenciones
desparramadas por mi espina
me la quebrajan
atormentadas
inquietan mi vértebra
para llegar en trozos a tu mano
para que las cojas
y te las comas
te las devores
y lleguen prósperas
a la cita nocturna
que tengo con tu entraña